jueves, 27 de mayo de 2010

(27) ¿Qué hacer? (avance del programa del viernes 28/05/10)

javieralfaya
Cuando yo jugaba a las chapas en descampados color tierra sobre los que se edificó la cultura del ladrillo, había oído en el comedor de casa, en los corros de vecinos, que España quería entrar en el Mercado Común, pero que no nos dejaban porque estaba Franco. La idea que tenía uno desde su más tierna infancia de crecimiento y de libertad ya iba unida a la entrada a un mercado. Pero no reflexioné lo suficiente sobre esto.
Claro que entonces, en el barrio de mi infancia, el mercado tenía, olores, sabores y rostros conocidos.
Ahora a aquello que llamamos mercado común, llaman Unión Europea pero por no tener no tenemos ni equipo de fútbol, ni himno cantable, ni lengua común, ni patrona, ni historia, solo moneda. Hasta ahí hemos llegado, podemos dar cambio a un francés y a un alemán.
Ahora la política ya no es de bloques. Se acabó la guerra fría. Ahora el gobierno mundial es de entidades, muchas veces opacas, que deciden por todos nosotros en un modelo que nos lleva a la ruina personal y a la del planeta.
Hace pocos años que surgió la prensa sepia. La prensa de economía. Muchos creímos entonces que era una prensa menor, subsidiaria de la política. Ahora sabemos que es al revés.
Y mientras tanto, los partidos tradicionales no tienen respuestas. Y a los ciudadanos, de perplejos se les acaban hasta las preguntas.
El viernes, en Proyecto ADN estará con nosotros el periodista y escritor, Javier Alfaya, autor de libros como “Crónica de los años perdidos” o el ensayo “La memoria insumisa”. Creo que pasaremos un buen rato. O esperaremos a Godot.
Mariano Crespo

martes, 25 de mayo de 2010

(26) Mejor una moto que una madre (a veces) (21/05/10)

                                         

No sé, de cualquiera manera se podría haber titulado este comunicado urgente contra la modorra. Corrían tiempos del tardofranquismo cuando alguien dio en publicar un “Comunicado urgente contra el despilfarro”. Aunque iba firmado por una comuna todos sabíamos que detrás había un poeta. Y, bueno, un poeta es una comuna de gritos de patio interior que deviene verso cuando sale del rellano de la escalera.

En el programa del otro día hablamos del comunismo, mejor dicho de los comunistas. El continente y los contenidos no siempre comparten el total de su naturaleza. Y hablamos de cuando en este país de persianas cerradas y miradas torvas un grupo de gente plantó cara a la dictadura. En ese empeño y bajo las mismas siglas coincidieron gentes de diversos orígenes pero con el objetivo común de que en el territorio de todos se pudiese respirar, conversar, caminar en libertad.

Pocos años más tarde la democracia que ellos ayudaron a instaurar les fue relegando a papeles secundarios y al lúgubre lugar en donde habita el olvido.

Pero siguen existiendo. Y lo hacen porque consideran que el sistema que ellos se afanaron en combatir es más cruel aún en estos tiempos.

Y conscientes en plena crisis de que la gente todavía anda buscando las soluciones a los problemas en aquellos que los generan.

Y por ahí van hablando para quien les quiera oír. Y se encuentran con otro tipo de persianas bajadas, de miradas de soslayo.

Pero hay tiempo, de momento hay tiempo y el día que las luces de esta inmenso parque de atracciones comiencen a apagarse, alguien buscará a la luz de la luna alguna hoguera en que se hable y se respire. Cuando acaba el espectáculo y la gente es consciente de que el paraíso era una tramoya de baja calidad.

El PCE, quizás, no resultó más que el arma para librarnos de una madre patria madrastrona que nos tenía castrados y darnos una puta moto para ver mundo.

Mariano Crespo


jueves, 20 de mayo de 2010

(25/26) El desprecio y el prejuicio sobre lo útil (avance del programa del viernes 21/05/10

Juan Ramón Sanz

 

 
PROGRAMA DEL VIERNES 14/05/10

Existe, creo yo, limitado como soy, un desprecio, sobre lo útil y lo burocrático en un país demasiado contaminado por una épica de cine o de novela de caballerías.

Cuando en este país que llamaremos nación, espacio, estado o patio de vecindad, cuando el Tribunal Constitucional renuncie a la pereza. Cuando en este país gobernaban con mano dura y picha blanda los que gobernaban, el PCE y sus “compañeros de viaje” eran la única alternativa práctica contra la dictadura. No soy un panegirista de los comunistas porque no he sido ni un creyente ni un converso a pies juntillas de sus posiciones. Pero cualquiera que tenga memoria real (no inventada) sobre la transición tendrá que reconocer que los comunistas y su legión anexa de antifranquistas fueron el único instrumento eficaz de lucha contra la dictadura.

El PCE, como bien dejó escrito Morán, tiene sus grandezas y miserias. Pero son reales. Los demás relatos, en primera persona y de oído, que he escuchado sobre la Transición están plagado más de literatura y de reconstrucción de una estima personal que de constancia histórica.

Somos lo que somos, en una buena parte, por los sindicalistas clandestinos, los curas vaticanistas, la mala conciencia pequeño-burguesa de grupos ilustrados (¡chapeau!) y la buena conciencia de herederos de la dictadura que se dieron cuenta a tiempo que no tenían nada que ver con los matones. (También hubo resituados guiados por el práctico catecismo del confort, pero ese es otro tema).

El caso es que ahora, en estos tiempos confusos, en que nos preocupamos más por el euro que por los europeos, por la moneda que por el precio, queremos hablar de la fiesta del PCM, con respeto y crítica, pero buscando en la gente que ha combatido por nuestros derechos el espacio de palabra que concedemos con demasiada obsesión a los pregoneros de la nada.

Os dejo colgado el programa de “Proyecto ADN” que José María Alfaya dignificó sobre la República y un video que Koncha tendrá a bien dejaros como reflexión. El viernes, 21 de mayo, hablaremos sobre el “El desprecio y el prejuicio sobre lo útil”. Y tendremos como invitado a Juan Ramón Sanz, secretario general del PCM, que celebra su fiesta este fin de semana. Os espero a todos.

Mariano Crespo


jueves, 6 de mayo de 2010

(24) Islamofobia (07/05/10)

 
islam_evil

Parece que cuando las personas miramos al sur se nos suben los humos. El sur no es sólo es un punto cardinal es un estado de postergación. A veces he pensado que lo que se llamaba países en vías de desarrollo o lo que denominan economías emergentes, tenían que cuidar bien en las escuelas el cultivar la memoria. Porque sucede que cuando la gente sale del culo del mundo y deja de tener el agua al cuello, olvida de donde viene, destroza los espejos y no quiere ver el lugar donde habita el olvido para no encontrar el paisaje cochambroso de su pasado.

Así se entiende que en un país de emigrantes se desprecie al inmigrante y con sangre árabe en las venas se margine al “moro”. Estos días han aparecido en la prensa noticias sobre la prohibición de entrada en las aulas a una niña porque llevaba el hiyab. Se le ha querido dar al debate el aire de que era un asunto de laicidad o libertad religiosa pero a mí me parece que, escarbando un poco, aparecían muchos síntomas de lo que han dado en denominar islamofobia: el rechazo a los musulmanes.

De eso vamos a hablar este viernes en Proyecto ADN.

Como anticipo para que os vayáis entreteniendo os dejo un test de la ONG británica 'Runnymede Trust' en el que el concepto de la islamofobia se define con los siguientes criterios:

1. Considera el islam como un bloque monolítico, estático y poco reactivo al cambio.

2. Considera el islam como diferente y "otro". No tiene valores comunes con las demás culturas, no se ve afectado por estas últimas ni influye en ellas.

3. El islam es considerado como inferior a Occidente. Se le percibe como bárbaro, irracional, primitivo y sexista.

4. El islam es considerado violento, agresivo, amenazador, propenso al terrorismo y al choque de civilizaciones.

5. El islam es considerado como una ideología política utilizada para adquirir ventajas políticas o militares.

6. Las críticas a Occidente formuladas por el islam son rechazadas de forma global.

7. La hostilidad con respecto al islam es utilizada para justificar prácticas discriminatorias hacia los musulmanes y la exclusión de los musulmanes de la sociedad dominante.

8. La hostilidad con respecto a los musulmanes es considerada natural y normal.

Nos hablamos, nos escuchamos, el viernes.

Mariano Crespo


martes, 4 de mayo de 2010

(23) El asedio (30/04/10)

 

Hicimos un programa de radio con el titulo de ¿es vergonzoso ser trabajador? y en un enlace encima de estas líneas tienes el resultado. Un programa con música, humor, reflexiones y un invitado – Juan Antonio Olmos, secretario general de la Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO, al que preguntamos con el objetivo de conocer. Ese es nuestro sentido de la comunicación. Dejar hablar a un invitado de lo que conoce, dándole tiempo a argumentar, a expresarse.

Esto parecería que es lo normal. Un periodista amigo y maestro de las entrevistas, Antonio San José, me decía que en este género no hay que acorralar al entrevistado como parece ser una práctica dominante. Lo que hay que hacer es preguntarle sosegadamente para que el invitado esté relajado. De esta manera el entrevistado se termina por mostrar tal y como es: el que es tonto necio, el que es inteligente cautiva, el que tiene opiniones las lanza el que no se diluye en círculos concéntricos. La función del comunicador es ser capaz de mostrar de la manera más veraz al entrevistado.

Todo lo que digo parece una obviedad pero lo sucedido en Telemadrid el 30 de abril con los secretarios generales de CCOO y UGT invitados al programa “El Círculo a primera hora” fue toda una lección magistral de los que confunden la entrevista con el “tercer grado” y el debate con el asedio. Se trata, no de que el espectador termine con una opinión más clara y puntual sobre la situación del empleo, del diálogo social en la Comunidad, sino de que asista al pim-pam-pum, contra los invitados. Como si fueran unos advenedizos. Como si no representasen a nadie.

De esta manera una televisión pública, cuyo criterio de respeto tendría que venir dado por aquello que los ciudadanos que la sufragan respeta, trata a los representantes de los dos sindicatos más representativos como si fuera apestados y les coloca como interlocutores de debate a dos periodistas obsesionados patológicamente con la no legitimidad de la representación sindical y con la reforma del mercado de trabajo a la manera que la concibe el mundo del dinero: por la vía del recorte de derechos.

Y como los contertulios –que no les ha elegido nadie, excepto el dedo de la ama- se creen en posesión de la verdad absoluta acorralan con sus dogmas a los que han elegido, empresa a empresa, la mayoría de los trabajadores de la Comunidad de Madrid.

Es la práctica habitual en el Cortijo de ESPE (también conocido como Telemadrid).

Lo sucedido me lleva también a otro tipo de reflexión. Este ataque continuo y desmesurado desde los pregoneros de la Puerta del Sol y sus medios a los sindicatos es el síntoma de que éstos son la última barrera que la queda a la déspota (ilustrada no, gracias) con careta de liberal para tener controlado todo el tejido social de Madrid.

Así que alerta que la señora presidenta es tozuda y obsesiva en sus odios y persecuciones (director de ABC, editores de informativos de Telemadrid, Alberto Ruiz Gallardón) y día si, día no, los sindicatos serán demonizados hasta la extenuación por una corte de políticos y periodistas que conviertan los deseos de la aristócrata en órdenes de obligado cumplimiento.

Mariano Crespo

miércoles, 28 de abril de 2010

(23) ¿Es vergonzoso ser trabajador? (avance del programa del viernes 30/04/10)


Al programa del viernes 30 de abril le hemos dado el provocador título de “¿Es vergonzoso ser trabajador?

Tal vez en una respuesta rápida una gran mayoría diría que no, en ese estilo de respuestas políticamente correctas que tenemos todos en nuestro catalogo particular, el de salir del paso y quedar como un señor.

Pero la percepción social y los mensajes imperantes nos han hecho reflexionar en vísperas del 1º de mayo, del Día Internacional del Trabajo, sobre esta realidad. Pensamos que hay un desprestigio del trabajo y, en el mismo paquete, del trabajador. Vivimos en una época de consagración del éxito, de prestigio del dinero y, consecuentemente, de que el trabajo es el lado de los perdedores, un castigo del que hay que huir por cualquier medio.

Bien es cierto de que la crisis y la llegada del desempleo ha colocado el trabajo casi como un salvavidas en un barco que naufraga y que a muchas personas les está tocando la necesidad en la línea de flotación de sus vidas.

Pero aun así, pensamos que el trabajo, la función que desempeña en nuestras vidas, la dignidad que la confiere, han quedado fuera de las cotizaciones al uso en la bolsa de valores de estos tiempos.

La gente, cuando manifiesta sus opiniones cuando le demandan que se encuadre socialmente en las encuestas, dice mayoritariamente que es “clase media”, lo que resulta chocante en una sociedad de mileuristas y desempleados.

Se ha perdido la conciencia de pertenencia o quizás, como decimos en el título, da vergüenza, decir que se es trabajador que se pertenece a la clase trabajadora. Vuelve a parecer un estigma. Esa sombra de perdedor en la historia sagrada que rinde culto al éxito social por el grosor de la cuenta corriente.

Sin embargo, ser trabajador es ganarse la libertad con el propio esfuerzo, es desarrollar una parte del potencial que nos desarrolla como personas y como ciudadanos. ¿Por qué ese desprestigio? Y por qué esa tendencia al individualismo. Porque claro cuando uno no se identifica ni en el lenguaje con los demás, se ahoga la posibilidad ni de compartir, unirse y crecer. De ser solidario y de, a la vez, no estar en desamparo.

Bueno el caso es que vamos a hablar de eso que para algunos es una maldición bíblica, para otros la puerta de la salida del infierno. Y para la mayoría aquello que constituye el setenta por ciento del periodo de nuestra vida. Lo suficiente como para que identificarse como trabajador no resulte algo extraño. Como trabajador, como obrero, o como se gustaba decir en el régimen del general Franco, de productores. Ole, a la altura de Samuel Bronston, Spielberg…

Mariano Crespo

miércoles, 21 de abril de 2010

(22) Amor y desamor (16/04/10)

 

 

El otro día estuvo en la radio Carlos Salem, amigo y compañero, hablando de su novela “Cracovia sin ti”. La novela la leí con deleite y así se lo dije. El registro romántico le ha salido bien al ya instalado autor de novelas negras.

Sin embargo he de confesar, y es triste, que el desamor, que suele ser la acera por la que transitan los protagonistas de la novela negra, ofrece al escritor más registros para lucirse que el amor. El odio es muy creativo. Y esto no deja de ser una cabronada, no tanto para la literatura, como para la vida misma.

Una de las cosas más terribles y hermosas a la vez de las apasionadas e intensas historias de amor es que la fecha de caducidad es, en muchas ocasiones, el inicio de una historia de odio (que como se sabe es un sentimiento más duradero. Y la culpa la tiene el espíritu de propiedad o pertenencia que, en el momento de la ruptura, hacen de lo que había sido nuestro algo así como un traidor. El disco duro de los buenos momentos se borra. Es el castigo añadido a las rupturas.

No sólo pasa con el amor. Muchas veces tengo discusiones con amigos, cuando hablamos de personas que pertenecieron a grupos, asociaciones o partidos (que eran nuestros grupos, nuestras asociaciones y nuestros partidos) y nos procuraron grandes momentos de placer y satisfacción, que nos deleitaron con sus conocimientos y con su generosidad y que un día decidieron tomar otros caminos, otras opciones, mirar el mundo con otras miradas.

Me gusta recordar a esa gente por aquella parte de su vida que me regaló, por aquellas conversaciones que enriquecieron por aquello suyo que me hizo crecer. Y realmente me resulta difícil. Y aunque que quede claro de que estoy hablando de gente honrada, no de aquellos que cambiaron de banderas e ideas tan sólo llevados por situarse en el lugar más cómodo o mejor remunerado, mis amigos no les perdonan el cambio, que ya no sea de los nuestros, y todo lo disfrutado durante años con su presencia pasa a ser ceniza. Nunca me ha parecido justo aunque lo entienda. Y lo entiendo porque nunca nos resignamos que lo que fue propio y querido nos sea un día ajeno.

En la ruptura amorosa sucede algo así. Uno ha disfrutado, amado, caminado por los caminos del placer y los afectos compartidos y en el momento del adiós, en el del irremediable final, la persona hasta ayer fundamental, única, cae de las agendas, se esconden o destruyen los objetos que dan pista de ella, se trastoca en odio el lugar que ocuparon los besos, las caricias, las complicidades.

Tal vez no pueda ser de otra manera pero hay bastante de mezquino en esta manera de arrojar al vertedero años de felicidad.

El consuelo para esta aberración es que el desamor nos ha dejado tanta buena poesía, tanta buena literatura y tan bellas canciones como las que os dejo al final de esta entrega.

Os quiero (de momento).

Mariano Crespo


jueves, 15 de abril de 2010

(22) El amor conspira con casualidades (avance del programa del viernes 16/04/10)


“Yo creo en el cariño siempre

que vaya aliñado de buenos condimentos”

Paloma M. Barroso,

Cocinera con estrella y michelín


El amor. Ay, el amor. Tal vez no debería ni mencionarlo por ignorante. Pero lo han contado tan bien que, aunque la vida no te diera el azar de conocerlo, sabes que es tal vez lo único que da sentido a este tránsito breve por un planeta acosado.

Entre este presagio de Apocalipsis zafio que resulta de leer la prensa cotidiana, en la que lo que más se acerca a la lírica está entre la sección bursátil y los contactos (por lo menos allá parece que las cosas suben y bajan con tanta pasión y desesperación como carencia de lógica), en este lodazal que estamos metidos, hemos decidido hacer un programa sobre el Amor. Habría varias razones para defender esta propuesta en la redacción: 1.- Que no lo patrocina el banco de Santander, luego es un asunto limpio. 2.- Que parte del equipo no se acuerda pero dice tener buenos recuerdos. 3.- Que nos aproximamos a la lectura del Quijote en Radio Círculo y siempre por estas fechas nos quedamos sin ideas. (Comprende juego de palabras oriental: sin ideas = amor).

Pero sobre todo porque a nuestro amigo Carlos Salem le han editado y sacado al mercado (junto a productos dignos como alubias y lentejas e infames como Arturo Pérez Reverte) una novela romántica. La novela es “premio Seseña”. No os asustéis, no es un ladrillo, ni tampoco un negocio sucio. Es un nuevo divertimento de quizás el escritor llamado a ser más popular si el negocio editorial no fuera tan…

Carlos nos propone que “Daniela ya no cree en el amor a primera vista. Daniel es corto de vista. Con estos elementos, cualquier historia romántica queda descartada. Pero Madrid, en primavera, respira por su cuenta, y desde los tejados conspira casualidades…”

Nos lo vamos a pasar bien.

Mariano Crespo